Guía completa
El tráfico también desgasta la caja
En hora punta, la entrada a Sevilla es una sucesión de arrancar y parar. En un coche automático eso significa muchas transiciones entre primera y segunda con el aceite caliente; en uno manual, mucho trabajo de embrague y sincronizadores. No hace falta alarmarse, pero sí prestar atención a los primeros síntomas.
Manual: rascar no siempre es la caja
Si una marcha rasca, antes de mirar dentro comprobamos que el embrague corta bien y que el mando está ajustado. Un cable o una timonería con holgura dan síntomas parecidos a un sincronizador gastado y su arreglo es mucho más sencillo.
Automática: no conducir en modo emergencia
Si la caja se queda bloqueada en una marcha y se enciende un aviso, lleva el coche al taller con suavidad y sin forzar. Insistir puede convertir un fallo electrónico en una avería mecánica.