Guía completa

¿Qué diferencia hay entre dirección hidráulica y eléctrica?

Son dos sistemas completamente distintos: uno funciona con aceite a presión y el otro con un motor eléctrico. Entender cómo funciona cada uno ayuda a saber qué puede fallar.

Dirección hidráulica: Es la que montan los coches más veteranos, por lo general fabricados antes de 2010. Una bomba movida por el motor impulsa un líquido que asiste el giro de la cremallera. Es un sistema robusto, pero con el tiempo puede tener fugas por la bomba, los tubos (latiguillos) o la propia cremallera.

Dirección eléctrica (EPS — Electric Power Steering): Los coches modernos la llevan. Un motor eléctrico ayuda directamente a la cremallera, sin bombas ni líquidos, lo que reduce el consumo. Sus averías suelen ser de dos tipos: o el sensor de par, que no es una pieza muy cara, o el módulo de control EPS completo, que ya supone un coste mayor.

¿Qué le pasa a mi coche si la dirección va mal?

Los fallos en la dirección se notan de varias formas: holgura, dureza, ruidos o un volante que no va recto. Esto es lo que suele significar cada síntoma:

Si notas que el volante ‘baila’ (más de 30° de juego sin mover las ruedas):

  • Las rótulas de dirección pueden tener juego por el desgaste.
  • La propia cremallera tiene desgaste interno.
  • A veces se rompen los guardapolvos (fuelles), entra suciedad y estropea el mecanismo.

Si el volante está duro, sobre todo al maniobrar para aparcar:

  • En un sistema hidráulico: falta de líquido, la bomba no da presión, algún latiguillo está mal o la cremallera tiene un fallo interno.
  • En uno eléctrico: el problema está en el sensor de par o en el módulo EPS.

Si oyes ruidos al girar:

  • Un ruido en parado suele venir del cojinete superior del amortiguador.
  • Si suena en marcha, apunta a un problema interno de la cremallera.
  • Un tope al llegar al final del recorrido es normal, no es una avería.

Si para ir recto tienes que llevar el volante torcido:

  • Lo más común es que la dirección esté desalineada. Un bache mal cogido en las calles de Sevilla o un bordillazo al aparcar es suficiente.
  • También puede ser una rótula con más holgura en un lado que en otro.
  • Revisa la presión de los neumáticos, a veces es solo eso.

¿Se puede reparar una cremallera de dirección o hay que cambiarla?

Depende del tipo: las hidráulicas a veces se pueden reparar con ciertas garantías, pero las eléctricas siempre hay que sustituirlas.

En las cremalleras hidráulicas antiguas existe la opción de cambiar los retenes internos con un kit de sellos. Es una solución económica para salir del paso en coches con muchos años, pero no es definitiva. La durabilidad es corta, hablamos de meses. El desgaste del metal ya está ahí y unas gomas nuevas no lo solucionan.

Las cremalleras eléctricas son diferentes. Son unidades selladas y electrónicas, por lo que no admiten reparación. La única solución es poner una nueva.

Por norma general, nosotros aconsejamos valorar la sustitución completa. La reparación de una hidráulica solo la planteamos en casos muy concretos donde el cliente lo tiene claro y asume que es una solución temporal.

¿Con qué marcas de recambios trabajáis?

Para todo lo que son componentes mecánicos como rótulas, brazos o cremalleras, confiamos en Lemförder, TRW y ZF. En bombas hidráulicas, a veces montamos Sachs. Cuando se trata de direcciones eléctricas (EPS), que son muy específicas de cada modelo, siempre recurrimos al recambio original del fabricante del coche.

¿Por qué hay que alinear la dirección después de una reparación?

Siempre que se toca cualquier elemento de la dirección (una rótula, los brazos o la propia cremallera), es imprescindible hacer una alineación 3D. Si te saltas este paso, el coche no irá recto y los neumáticos se desgastarán de forma desigual desde el primer kilómetro. Es tirar el dinero de las ruedas nuevas.