Guía completa

El mantenimiento específico de tu coche a gas

Cuando conviertes tu coche a GLP o GNC, le estás añadiendo un sistema de alimentación completo y paralelo al de gasolina. Hablamos de un depósito, tuberías, inyectores propios y un filtro de fase gaseosa, entre otros componentes. Este conjunto requiere un plan de mantenimiento propio, que no tiene nada que ver con las revisiones habituales del motor de gasolina. La normativa exige, además, una inspección periódica para garantizar que todo el sistema está estanco y funciona con seguridad.

El depósito de gas y el calor de Sevilla

El depósito donde se almacena el gas tiene una válvula de seguridad. Su trabajo es liberar un poco de gas si la presión interior sube demasiado, algo que ocurre cuando la temperatura aumenta. Imagina tu coche aparcado en la calle un día de agosto aquí en Sevilla. El calor intenso que se acumula en el maletero o en los bajos del vehículo eleva la temperatura del gas, y la válvula de sobrepresión trabaja más cerca de su límite. No es para asustarse, el sistema está preparado para ello. Sin embargo, en la revisión previa al verano, es fundamental comprobar que esta válvula funciona correctamente y que el nivel de llenado del depósito deja el margen de seguridad necesario.

El filtro de fase gaseosa: una pérdida de potencia gradual

El gas, como cualquier combustible, tiene impurezas. El filtro de fase gaseosa se encarga de atraparlas. Con el tiempo y los kilómetros, este filtro se va obstruyendo, pero no suele encender ninguna luz de avería en el cuadro. ¿Qué notas tú? Que el coche, cuando va con gas, parece que tiene menos fuerza, sobre todo al pisarle a fondo para adelantar o en una cuesta. Si no lo cambias cuando toca, esa pérdida de rendimiento se va haciendo cada vez más evidente hasta que se convierte en un problema más serio.

Inyectores de gas: cada uno el suyo

Los inyectores del sistema de gas y los de gasolina no son ni parecidos ni intercambiables. Trabajan a presiones distintas y tienen tiempos de inyección específicos. No se pueden adaptar. Cuando un inyector de gas empieza a fallar, lo notas porque el coche da tirones al pasar de un combustible a otro, o directamente es incapaz de arrancar utilizando el gas. La única solución correcta es sustituir el inyector dañado por uno nuevo con la referencia exacta de tu equipo de gas.

Comprobación del cambio de combustible

El paso de gasolina a gas (y al revés) debe ser suave, casi imperceptible mientras conduces. Si notas un tirón, una vacilación o una caída de potencia justo en ese momento, algo no va bien. Antes de desmontar ninguna pieza, lo primero que hacemos es conectar el equipo de diagnosis. La mayoría de las veces, el fallo está en un sensor que no mide bien o en la configuración de la centralita que gestiona el gas, y se soluciona sin tocar la parte mecánica.